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Vergüenza ajena por colegas, no los fallecidos, por supuesto

Antes de empezar a escribir este artículo me tomé la molestia de revisar tres diarios de circulación nacional, los cuales son de características diferentes, uno contestatario al  actual gobierno, el otro que es el más antiguo e intenta mantener y alcanzar la objetividad que tanto quieren inculcar en la Universidad y el tercero, el más joven, creo yo, de circulación nacional, nació como una alternativa a un periódico contestatario, como “la voz de los sin voz”, al extremo de constituirse casi enemigo, hecho que hasta le mereció un documental denominado “El Cartel de la Mentira”.

A quien le interesa esta apreciación?, dirá el lector, pero este artículo refleja la impotencia de una periodista apasionada que antes de ser profesional es una persona, que al ver semejantes publicaciones en el último diario descrito le dedicó una semana entera a un par de colegas fallecidos, en completo desconocimiento de que el periodismo de al día, de coyuntura, con hechos políticos, económicos, ciudadano y hasta de seguridad no es lo mismo que periodismo amarillista, el cual tiene sus propias características.

Poco seria un titular sensacionalista llena de morbo, que a la primera te impacta sí, pero al día siguiente será otra noticia con las mismas características que dejarán en el olvido lo leído el día anterior, como lo es un matutino en la ciudad de  Cochabamba, y aquí aún  hay uno de pie, no citaré nombres de los mismos, ya que es lo de menos.

Todo empezó un viernes, después del feriado de Corpus Cristi, a pocos días de iniciar una semana completamente ajetreada, llena de actividades paralelas, entre ellas la de revisar los diarios descritos, además de medios audiovisuales; llamada la atención por una tragedia que  llenaba de luto al gremio del periodismo, empecé e leer la primera publicación, donde evidentemente se confirmaba del fallecimiento de dos periodistas, al principio se dijo por estrangulación, luego la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELC) informó que por asfixia, debido a la inhalación de monóxido de carbono proveniente de una estufa mal manipulada.

La tragedia y decepción aún más grande vino después, cuando al día siguiente, en el mismo matutino, haciendo referencia al hecho, confieso que lo leí motivada por la curiosidad, el mismo medio publicó otra nota donde describe en el lugar que fallecieron los colegas, lugar, letrero con el nombre del lugar, ubicación, peculiaridades sobre el lugar, poco les faltó para  describir específicamente las intenciones de los visitantes o parejas que van ahí, bueno no fue necesario, para eso la imaginación basta; para no hacer tan evidente la publicación lo “camuflan”  la misma plana con otra nota donde supuestamente se quiere evidenciar la falta seguridad y presencia policial, además de otra nota de alerta para con las estufas dentro de un dormitorio.

Tercer día de monitoreo, cual si no hubiera bastado con describir la tragedia, el lugar donde fallecieron, y su dizque preocupación a través de notas de alerta y preventivas, vino otra, donde ni siquiera se dieron la molestia  de cambiar de plantilla, en el mismo espacio de la anterior publicación solo actualizaron algunos datos, ya que los nombres de la pareja, más el Motel donde fallecieron, eran más que famosos por semejante dedicación, ahora con el dizque fin de describir el lugar de la tragedia era clandestina, dando a entender que las parejas que van ahí, de la misma forma intentan conservarse en el anonimato, las razones no las se, para saberlas, reitero basta la imaginación. Tanto en el segundo capítulo como en este se muestra la misma fotografía de la fachada del lugar.

Cual tres paginas de una fatal tragedia no fueran suficientes, continuó el capítulo de la novela más vergonzosa que la de Zapata, yo lo titularía “El Motel donde murieron los periodistas”,  sin considerar siquiera por un segundo el dolor de las familias, que lo mínimo que necesitan para superar semejante pérdida es la privacidad y tranquilidad, lo que uno menos desea es recapitular una y otra vez el hecho.

En este cuarto capítulo, al fin dieron a conocer  la actividad elemental del periodismo, la investigación, mostrando una vez para mí un interés en mas rating disfrazado bajo el escudo de preocupación y prevención de accidentes relacionados a la calefacción, como pasó con “los periodistas fallecidos en el Motel Fantasía”, porque esta última cita no podía faltar como complemento llamativo en la serie de capítulos morbosos de este Diario; si bien se habla de una precaria  calefacción la imagen de los cuartos del Motel, se acompaña de un par de fotos estas vez de las habitaciones, por dentro y por fuera.

A casi una semana de la tragedia de la novela “El Motel donde murieron los periodistas”, se viene el quinto capítulo donde el matutino quiere mostrar su interés por esclarecer el hecho, o por seguir llamando la atención en su intento desesperado por mas rating, insisto, esta vez la nota se enfoca en la búsqueda de responsabilidades o culpables del hecho; cuando en cinco días se dedicaron a llenar de morbo a dos profesionales, ahora desean saber, quienes son los responsables de la tragedia, “un interés falso e hipócrita”, sin embargo tengo la duda ¿Por qué tanta maldad hacia una par de colegas….?

Se viene un sexto capítulo, plantilla y ubicación de la  nota, la misma, distinto periodista; del hecho valoro el seguimiento a un determinado tema, virtud de pocos periodistas  limitados a lo coyuntural sin embargo repudio tanta dedicación y falsa preocupación al tratarse de colegas del gremio; esta vez se intenta  hablar sobre el mal funcionamiento de los Moteles en La Paz, la cantidad de los mismos, ubicaciones, la normativa sobre este tipo de actividades de servicio, entre otros; agregado que para mí hace nefasta la nota y lo que no podía faltar “El Motel donde murieron los periodistas”.

¡Al fin!, el capítulo final, esta vez cambiaron de plantilla, no solo le dieron una página sino dos enteras, donde más que una nota de interés social, refleja una publinota para todos los moteles que funcionan bajo normativa, y también para los clandestinos, diría yo, ya que aquellas parejas de bajos recursos, si no pueden optar por ir a uno de estos lugares  mostrados en la nota, pueden acceder a lugares más económicos; los lujos están destinados para unos cuantos sin embargo no es una limitante para los de escasos recursos.

En esta ocasión, se hace una descripción de los Moteles bajo normativa  en la ciudad de La Paz, las ofertas a disposición de los  usuarios, describiendo cada uno de ellos, las habitaciones acorde a la imaginación fantasiosa de los clientes, todo cuanto al lector le podría interesar, y como pésima cereza de la torta, exhiben una fotografía con el pie de foto: “La habitación donde fallecieron los periodistas”.

Una semana consecutiva de publicaciones, donde lo que menos importó es que se trataba de un par de colegas, se trataba de dos familias dolientes, sobre todo de dos seres humanos que al igual que cualquier periodista tienen derechos, obligaciones y necesidades, cuanta impotencia!!!, pero sobre todo vergüenza ajena por los colegas, no los fallecidos, por supuesto.

 

 

 

 

 

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